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lunes, 16 de agosto de 2010

Enseñanzas

 

Sigo con mi búsqueda del tema "Desapego", y buscando unos cuentos para ejemplificarlo, me re-encontré con esta joya.

 

Buen lunes e inicio de semana!

 

 

A veces, una gran experiencia te deja, al final, un pequeño aprendizaje acerca de la verdad.

 

Otras veces, una pequeña experiencia te deja un gran aprendizaje de la verdad.

 

Asimismo, hay situaciones en las que una profunda experiencia desagradable sólo nos deja miedo, y ése no es un buen aprendizaje.

 

Seguramente APRENDER es el resultado más importante que podemos esperar de nuestra vida; pero el verdadero aprendizaje sólo proviene de las vivencias y no del mero ejercicio intelectual porque la experiencia útil sólo se cosecha al recrear lo vivido.

 

Mi sugerencia es, entonces, que aunque te equivoques al hacer algo, comprendas que es mejor haberlo hecho, con toda seguridad al menos alguna cosa habrás aprendido de haberte equivocado. Tal vez aprendiste que ésta no es la manera; tal vez, que no es el tiempo; tal vez, que ésta no es la persona: quizá te diste cuenta de que esto no es para ti. ¿quién sabe...?

 

Tememos equivocarnos sólo porque desde la niñez nos han dicho que debemos tratar de no cometer errores. Ésta es una de las enseñanzas más importantes en todas las sociedades del mundo. Y es la más peligrosa de todas las enseñanzas, la más dañina.

Jorge Bucay.

Mara Friedman-Fire and water


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~ Non sum qualis eram - No soy la que fui ~

viernes, 18 de enero de 2008

Tercera!

Mañana el blog cumple tres años... No supe cómo festejarlo y aunque pensé en cambiar el template, me siento bastante cómoda con éste en azul, así que lo dejo un rato más.

Siguiendo con los encuentros de viejos apuntes, hay uno que tomé de un libro de Jorge Bucay y decidí que sería el adecuado para poner acá.

Mañana me voy a festejar el blog tomando fotografías con los amigos de Dflickr en Áfricam Safari. :)

Feliz fin de semana para todos!


JAMÁS RENDIRSE.

De esto se trata, en gran medida, el "ser o no ser" felices. Se trata de lo que hicimos con nuestros sueños. Soñar es una cosa y ver qué hacemos con nuestros sueños es otra.




  • El Sueño es una imagen de algo que nos parece atractivo, deseable o por lo menos cargado de cierta energía propia o ajena, que se nos presenta en el mundo imaginario.

  • Si el sueño fascina y se empieza a pensar "qué lindo sería", el sueño puede transformarse en una Fantasía. La fantasía es el sueño que sueño despierto.

  • Si la fantasía se prueba como si fuera un saco y se mira para ver cómo queda, si se mira uno en el espejo interno para ver cómo sienta esa fantasía, entonces se vuelve una Ilusión. Se piensa en términos de "cómo me gustaría", porque ahora es mía. Ilusionarse es adueñarse de una fantasía, es hacer propia la imagen soñada.

  • La ilusión es como una semilla: si la riego, la cuido, si la hago crecer, quizá se transforme en Deseo. Es más que una ilusión porque el "qué lindo sería" se ha vuelto un "Yo quiero". Me doy cuenta de que aquello que "yo quiero" forma parte de lo que soy.

  • Los deseos, por si mismos, no conducen más que a acumular una cantidad de energía necesaria para empezar el proceso que conduzcan a la Acción. ¿Qué pasaría con los deseos si nunca llegan a transformarse en una acción? Simplemente acumularíamos más y más de esa energía interna que sin vía de salida terminaría tarde o temprano explotando en algún accionar sustituto (no siempre el más deseable o recomendable).


  • Bucay, Jorge. El Camino de la Felicidad. México: Editorial Océano, [2003].

    viernes, 28 de diciembre de 2007

    Cuento final

    La serie ha terminado. Solo me resta desearles un feliz fin de año. Que este 2008 sea de sueños, retos y crecimiento para todos.


    ° . o . ° ~ ЄÏЭ ~ ° . o . °


    Para leer la serie completa "Palabras a la Carta" de Jorge Bucay, aquí pueden consultar las ligas, o bien, por la etiqueta "Bucay".

    Palabras a la carta
    Día 1: Decisión.
    Día 2: Amor.
    Día 3: Amor verdadero.
    Día 4: Duelos.
    Día 5: Egoísmo.
    Día 6: Vivir el presente.
    Día 7: Disfrutar de la vida.
    Día 8: Mal Humor.
    Día 9: No Depender - parte I.
    Día 10: No Depender - parte II.
    Día 11: ¿Quién eres?.
    Día 12: Miedo, parte I.
    Día 13: Miedo, parte II.
    Día 14: Miedo, parte III.
    Día 15: Entusiasmo.


    Día 16: Rebeldía.
    Día 17: Actitud.
    Día 18: Buen trato.
    Día 19: Libertad.
    Día 20: Temor a la crítica.
    Día 21: Culpa.
    Día 22: Amistad.
    Día 23: Celos.
    Día 24: Renuncias.
    Día 25: Envidia.
    Día 26: Furia.
    Día 27: Sentido común.
    Día 28: Desamor.
    Día 29: Motivación.
    Día 30: Tristeza y furia.
    Día 31: Sueños.






    La ciudad de los pozos.


    Esa ciudad no estaba habitada por personas, como todas las demás ciudades del planeta.
    Esa ciudad estaba habitada por pozos. Pozos vivientes... pero pozos al fin.
    Los pozos se diferenciaban entre sí, no solo por el lugar en el que estaban excavados, sino también por el brocal (la abertura que los conectaba con el exterior).
    Había pozos pudientes y ostentosos con brocales de mármol y de metales preciosos; pozos humildes de ladrillo y madera y algunos otros más pobres, simples agujeros pelados que se abrían en la tierra.
    La comunicación entre los habitantes de la ciudad era de brocal a brocal y las noticias cundían rápidamente, de punta a punta del poblado.
    Un día llegó a la ciudad una “moda” que seguramente había nacido en algún pueblito humano.
    La nueva idea señalaba que todo ser viviente que se preciara de serlo debería cuidar mucho más lo interior que lo exterior. Lo importante no era lo superficial sino el contenido.
    Así fue como los pozos empezaron a llenarse de cosas.
    Algunos se llenaban de joyas, monedas de oro y piedras preciosas. Otros, más prácticos, se llenaron de electrodomésticos y aparatos mecánicos. Algunos más, optaron por el arte, y fueron llenándose de pinturas, pianos de cola y sofisticadas esculturas posmodernas. Finalmente, los intelectuales se llenaron de libros, de manifiestos ideológicos y de revistas especializadas.
    Pasó el tiempo.
    La mayoría de los pozos se llenaron a tal punto que ya no pudieron incorporar nada más.
    Los pozos no eran todos iguales, así que, si bien algunos se conformaron, hubo otros que pensaron que debían hacer algo para seguir metiendo cosas en su interior...
    Algunos de ellos fue el primero: en lugar de apretar el contenido, se le ocurrió aumentar su capacidad ensanchándose.
    No pasó mucho tiempo antes de que la idea fuera imitada, todos los pozos gastaban gran parte de sus energías ensanchándose para poder hacer más espacio en su interior.
    Un pozo, pequeño y alejado del centro de la ciudad, empezó a ver a sus camaradas ensanchándose desmedidamente. Él pensó que si seguían hinchándose de tal manera, pronto se confundirían los bordes y cada uno perdería su identidad.
    Quizás a partir de esta idea se le ocurrió que otra manera de aumentar su capacidad era crecer, pero no a lo ancho, sino hacia lo profundo. Hacerse más hondo en lugar de más ancho. Pronto se dio cuenta de que todo lo que tenía dentro de él le imposibilitaba la tarea de profundizar. Si quería ser más profundo debía vaciarse de todo contenido...
    Al principio tuvo miedo al vacío, pero luego, cuando vio que no había otra posibilidad, lo hizo.
    Vacío de posesiones, el pozo empezó a volverse profundo, mientras los demás se apoderaban de las cosas de las que él se había desecho...
    Un día, sorpresivamente, el pozo que crecía hacia adentro tuvo una sorpresa: ¡adentro, muy adentro, y muy en el fondo encontró agua!
    Nunca antes otro pozo había encontrado agua...
    El pozo superó la sorpresa y empezó a jugar con el agua del fondo, humedeciendo las paredes, salpicando con el agua del fondo, humedeciendo las paredes, salpicando los bordes y, por último, sacando agua.
    La ciudad nunca había sido regada más que por la lluvia, que de hecho era bastante escasa, así que la tierra alrededor del pozo, revitalizada por el agua, empezó a despertar.
    Las semillas de sus entrañas brotaron en pasto, en tréboles, en flores y en tronquitos endebles que se volvieron árboles después...
    La vida explotó en colores alrededor del alejado pozo al que empezaron a llamar “El Vergel”.
    Todos le preguntaban cómo había conseguido el milagro.
    - Ningún milagro –contestaba el Vergel–, hay que buscar en el interior, hacia lo profundo.
    Muchos quisieron seguir el ejemplo del Vergel, pero desandaron la idea cuando se dieron cuenta que para ir más profundo debían vaciarse. Siguieron ensanchándose cada vez más para llenarse de más y más cosas...
    En la otra punta de la ciudad otro pozo decidió correr también el riesgo del vacío...
    Y también empezó a profundizar...
    Y también llegó al agua...
    Y también salpicó hacia afuera creando un segundo oasis verde en el pueblo...
    - ¿Qué harás cuando se termine el agua? –le preguntaban.
    - No sé lo que pasará –contestaba. Pero, por ahora, cuanto más agua saco, más agua hay.
    Pasaron unos cuantos meses antes del gran descubrimiento.
    Un día, casi por casualidad, los dos pozos se dieron cuenta de que el agua que habían encontrado en el fondo de sí mismos era la misma...
    Que el mismo río subterráneo que pasaba por uno inundaba la profundidad del otro.
    Se dieron cuenta de que se abría para ellos una nueva vida.
    No sólo podían comunicarse, de brocal a brocal, superficialmente, como todos los demás, sino que la búsqueda les había deparado un nuevo y secreto punto de contacto:
    La comunicación profunda que sólo consiguen entre sí aquellos que tienen el valor de vaciarse de contenidos y buscar en lo profundo de su ser lo que tienen para dar..



    Cuento aparecido en: Cuentos para pensar / Jorge Bucay

    miércoles, 26 de diciembre de 2007

    Sueños (día 31)

    Este es el último envio de Palabras a la carta. El fin de año se acerca con deseos y reflexiones a granel. Que el proximo año este lleno de sueños para todos ustedes.

    Feliz 2008 para todos ustedes.


    ° . o . ° ~ ЄÏЭ ~ ° . o . °


    Ésta es la reproducción de una serie consecutiva llamada "Palabras a la Carta" de Jorge Bucay.

    Si desean leer los capítulos previos, aquí pueden consultar las ligas, o bien, por la etiqueta "Bucay".






    Palabras a la carta
    Día 1: Decisión.
    Día 2: Amor.
    Día 3: Amor verdadero.
    Día 4: Duelos.
    Día 5: Egoísmo.
    Día 6: Vivir el presente.
    Día 7: Disfrutar de la vida.
    Día 8: Mal Humor.
    Día 9: No Depender - parte I.
    Día 10: No Depender - parte II.
    Día 11: ¿Quién eres?.
    Día 12: Miedo, parte I.
    Día 13: Miedo, parte II.
    Día 14: Miedo, parte III.
    Día 15: Entusiasmo.


    Día 16: Rebeldía.
    Día 17: Actitud.
    Día 18: Buen trato.
    Día 19: Libertad.
    Día 20: Temor a la crítica.
    Día 21: Culpa.
    Día 22: Amistad.
    Día 23: Celos.
    Día 24: Renuncias.
    Día 25: Envidia.
    Día 26: Furia.
    Día 27: Sentido común.
    Día 28: Desamor.
    Día 29: Motivación.
    Día 30: Tristeza y furia.
    Día 31: Sueños.


    Era el último día. Y hubiera querido equivocarse, pero tal como ella lo había pronosticado, no había ninguna noticia de la continuidad del sitio.

    Marta estaba desde el texto anterior más triste que enojada, aunque también debía reconocerlo, estaba se sentía muy agradecida por todo lo recibido.

    Había tratado de encontrar la última palabra, y no había llegado a ninguna conclusión. Es cierto que volvería a escribir unas cuantas palabras y que muchas eran las que había postergado una y otra vez, dejando que su emoción guiara sus preguntas.

    Encendió el ordenador y entró muy lentamente en www.palabrasalacarta.com, como si asistiera a un ritual funerario.

    Para su sorpresa en el rectángulo del centro ya aparecía una palabra.
    Marta supo que estaba de acuerdo

    SUEÑOS

    Todos nuestros sueños, sobre todo aquellos que tenemos sin cerrar los ojos y en medio de nuestra vida cotidiana, son la materia prima de nuestras ilusiones y fantasías. Estas dos compañeras fieles sirven para construir sobre ellas nuestros deseos. Un vez que tenemos claros nuestros deseos y antes de ponernos en acción debemos transformarlos en proyectos.

    ¿Qué sería de nuestra vida, si nos privaran de proyectos?
    ¿Qué sería de nuestros proyectos si nos priváramos de soñar?


    Había una vez un gusano que vivía en un jardín y que estaba enamorado de una flor.
    Cada noche el gusano soñaba que se acercaba a su amada y la besaba larga y amorosamente. Cada mañana cuando despertaba miraba a la flor, tan alta en la punta de su tallo.

    Cansado de resignarse a soñar, el gusano decidió empeñarse en cumplir su sueño. Cada mañana al despertar trepaba con todas sus fuerzas por el tallo de su flor. Claro, pobre gusano, el tallo era tan largo que al hacerse la noche exhausto solo había recorrido una pequeña porción de todo el recorrido.

    Lo desmedido del esfuerzo nunca lo hubiera frenado. Lo peor era que durante la noche el pobre gusanito resbalaba en el talo humedecido por el rocío y amanecía cada mañana en el punto de partida.

    Sus amigos los escarabajos se apenaban de él y le decían:
    - Olvida ya esa flor. Tú eres un gusano y vives en la tierra, ella es una belleza y vive en los cielos. Basta ya de sacrificios inútiles.

    El gusano escuchaba y sabía que sus amigos le decían la verdad porque lo querían de verdad. Pero él siempre contestaba:
    - Ya sé que es imposible, pero si renuncio a mis sueños, ¿como podré despertar cada mañana?

    El gusano siguió así durante semanas y semanas. Trepando de día y resbalando de noche. Y mientras resbalaba alejándose de la flor soñaba que se acercaba a ella y la besaba larga y amorosamente.

    Una noche pasó algo maravilloso. Mientras el gusano dormía, sus sueños se volvieron alas y el gusano se despertó mariposa. Más contento que sorprendido y más sorprendido que contento, el enamorado voló hasta la flor y la besó… larga y amorosamente.


    Cuando Marta terminó de leer el mensaje, las letras negras se fueron desvaneciendo y en el centro gris de la pantalla se dibujó una "i" de color azul. De los cuatro ángulos del monitor aparecieron letras. Primero fue una "d" roja, después una "s" amarilla, luego una "o" anaranjada y por último una "A" mayúscula verde. Las letras orbitaron alrededor de la "i" y se acomodaron para formar la palabra

    Adiós…

    (Tomado de: http://www.palabrasalacarta.com/)

    viernes, 21 de diciembre de 2007

    Tristeza y furia (día 30)

    Ya es casi 24... Ya sea que festejemos estas fechas a solas o acompañados, lo cierto es que son fechas que nos hacen reflexionar.

    Dejemos las furias que nos atormentan, rconozcamos las tristezas que nos invaden y sigamos adelante.

    Una frase de la pelicula "El Duelo": Llora si estás triste. Cuando no haya más lágrimas, la vida continuará.


    ° . o . ° ~ ЄÏЭ ~ ° . o . °


    Ésta es la reproducción de una serie consecutiva llamada "Palabras a la Carta" de Jorge Bucay.

    Si desean leer los capítulos previos, aquí pueden consultar las ligas, o bien, por la etiqueta "Bucay".







    Palabras a la carta
    Día 1: Decisión.
    Día 2: Amor.
    Día 3: Amor verdadero.
    Día 4: Duelos.
    Día 5: Egoísmo.
    Día 6: Vivir el presente.
    Día 7: Disfrutar de la vida.
    Día 8: Mal Humor.
    Día 9: No Depender - parte I.
    Día 10: No Depender - parte II.
    Día 11: ¿Quién eres?.
    Día 12: Miedo, parte I.
    Día 13: Miedo, parte II.
    Día 14: Miedo, parte III.
    Día 15: Entusiasmo.


    Día 16: Rebeldía.
    Día 17: Actitud.
    Día 18: Buen trato.
    Día 19: Libertad.
    Día 20: Temor a la crítica.
    Día 21: Culpa.
    Día 22: Amistad.
    Día 23: Celos.
    Día 24: Renuncias.
    Día 25: Envidia.
    Día 26: Furia.
    Día 27: Sentido común.
    Día 28: Desamor.
    Día 29: Motivación.
    Día 30: Tristeza y furia.
    Día 31:


    Marta estaba enojada. Siempre la irritaban las decisiones unilaterales que la incluían. Era el anteúltimo día y ella no podía hacer nada, más que ingresar en el acceso la palabra que mejor expresaba su emoción


    FURIOSA


    En un reino encantado al que los hombres y las mujeres nunca pueden llegar, o quizás donde las mujeres y los hombres transitan eternamente sin darse cuenta... En un reino donde las cosas no tangibles, se vuelven concretas... había una vez una laguna de agua cristalina y pura donde nadaban peces de todos los colores y donde miles de verdes y rojos y amarillos se reflejaban permanentemente...

    Hasta ese estanque mágico y transparente se acercaron a bañarse haciéndose mutua compañía, la tristeza y la furia.

    Las dos se quitaron sus vestimentas.. y desnudas las dos… entraron al agua.
    La furia, de prisa (como siempre está la furia), urgida -sin saber por qué- se bañó rápidamente y más rápidamente aún, salió del estanque...

    Pero la furia es ciega, o por lo menos, no distingue claramente la realidad, así que, desnuda y apurada, se puso, al salir, la primera ropa que encontró, que resultó no ser la suya, sino la de la tristeza...

    Y así vestida de tristeza, la furia desapareció en el bosque.

    Muy calma, y muy serena, dispuesta como siempre, a quedarse en el lugar donde está, la tristeza terminó su baño y sin ningún apuro (o mejor dicho sin conciencia del paso del tiempo), con pereza y lentamente, salió del agua.

    Ya en la orilla se encontró con que su ropa no estaba donde ela la había dejado.
    Como todos sabemos, si hay algo que a la tristeza no le gusta es quedar al desnudo, así que, sin otra forma de ocultar su desnudez, se puso la única ropa que había junto al estanque, la ropa de la furia.

    Cuentan que desde entonces, cuando uno se encuentra con la furia, ciega, cruel, hiriente y enfadada… debe tomarse el tiempo de mirar bien, porque podríamos descubrir que esta ira y enojo que vemos sea tan sólo un disfraz. Si así sucede, atención, porque detrás del disfraz de la furia, en realidad... siempre está escondida la tristeza.



    Así nos sucede a todos. Avasallados por un dolor que nos inunda o resistentes a una impotencia inaceptable, decidimos cambiar sin ser concientes de lo que hacemos nuestro dolor por el enojo.
    Seguramente pensamos que manejaremos mejor a éste que a aquel.
    Nos enojamos con la muerte de un ser querido.
    Nos ponemos furiosos con la infidelidad del ser amado.
    Conectamos con la ira cuando las cosas públicas no terminan de acomodarse. Reprochamos enojados a nuestro mejor amigo que nos tiene un poco olvidados.
    Nos irritamos porque algo bueno… se termina.

    Detrás de todas estas reacciones una emoción más auténtica nos invade. Nos duele, nos apena y nos lastima: La tristeza.

    Hoy proponemos dejar de escondernos para siempre detrás de nuestra furia. Proponemos llorar en vez de gritar, si es llorar lo que quiero. Proponemos poner en palabras lo que siente en lugar de dañar a los que quiere para tapar su dolor. Proponemos no romper afuera para intentar ocultar lo que se ha roto adentro.

    No es un camino fácil ni placentero pero es, sin lugar a dudas, el camino más corto a nuestro desarrollo como personas y a la conquista del mayor de los desafíos, aquel que plateamos hace hoy 30 días: animarnos a ser auténticamente quienes somos.


    (Tomado de: http://www.palabrasalacarta.com/)

    miércoles, 19 de diciembre de 2007

    Motivación (día 29)

    Primer semana de vacaciones, descanso y disfrtutar del tiempo sin sentir la presion por llegar a la oficina. Planes que se hacen, opciones por elegir, lista de cosas por hacer... Y todo se hace con el corazon en ello.. con la motivacion de disfrutar el hacer las cosas.

    Yo comienzo ha hacer mi lista de "propositos de año nuevo", motivada en que disfrutare al realizarlos.

    Buena semana para todos.

    Pd. La Paz ya fue pincelada en mi piel...


    ° . o . ° ~ ЄÏЭ ~ ° . o . °


    Ésta es la reproducción de una serie consecutiva llamada "Palabras a la Carta" de Jorge Bucay.

    Si desean leer los capítulos previos, aquí pueden consultar las ligas, o bien, por la etiqueta "Bucay".







    Palabras a la carta
    Día 1: Decisión.
    Día 2: Amor.
    Día 3: Amor verdadero.
    Día 4: Duelos.
    Día 5: Egoísmo.
    Día 6: Vivir el presente.
    Día 7: Disfrutar de la vida.
    Día 8: Mal Humor.
    Día 9: No Depender - parte I.
    Día 10: No Depender - parte II.
    Día 11: ¿Quién eres?.
    Día 12: Miedo, parte I.
    Día 13: Miedo, parte II.
    Día 14: Miedo, parte III.
    Día 15: Entusiasmo.


    Día 16: Rebeldía.
    Día 17: Actitud.
    Día 18: Buen trato.
    Día 19: Libertad.
    Día 20: Temor a la crítica.
    Día 21: Culpa.
    Día 22: Amistad.
    Día 23: Celos.
    Día 24: Renuncias.
    Día 25: Envidia.
    Día 26: Furia.
    Día 27: Sentido común.
    Día 28: Desamor.
    Día 29: Motivación.
    Día 31:
    Día 31:


    Marta se dio cuenta de que contando este, faltaban apenas tres días para terminar el mes. Con él se acabaría la suscripción de la página. Para estas alturas los cerebros ideadores del servicio www.palabrasalacarta.com ya deberían haber mandado un formulario, ofreciendo el pago para continuar, o al menos incluido en el mismo portal una dirección de mail; pero nada de eso había pasado. Aunque ella deseara pagar para seguir teniendo acceso intuía que dentro de pocas horas la conexión desaparecería, tal y como empezó.

    Entro una vez más en el portal de bienvenida y escribió otra vez una pregunta:


    ¿PORQUÉ HACES ESTO?


    …En un oasis escondido entre los más lejanos paisajes del desierto, se encontraba el viejo Eliahu de rodillas, a un costado de algunas palmeras.

    Su vecino Hakim, el acaudalado mercader, se detuvo en el oasis a abrevar sus camellos y vio a Eliahu transpirando, mientras parecía cavar en la arena.
    -¿Qué tal anciano? La paz sea contigo.

    -Contigo -contestó Eliahu sin dejar su tarea.

    -¿Qué haces aquí, con esta temperatura, y esa pala en las manos?

    -Siembro -contestó el viejo

    -¿Que siembras aquí, Eliahu?

    -Dátiles -respondió Eliahu mientras señalaba a su alrededor el palmar.

    -¡Dátiles!! -repitió el recién llegado, y cerró los ojos como quien escucha la mayor estupidez comprensivamente-. El calor te ha dañado el cerebro, querido amigo. Ven, deja esa tarea y vamos a la tienda a beber una copa de licor.

    -No, debo terminar la siembra. Luego si quieres, beberemos...

    -Dime, amigo: ¿cuántos años tienes?

    -No sé...sesenta, setenta, ochenta, no sé...lo he olvidado... pero eso ¿qué importa?

    -Mira, amigo, los datileros tardan más de cincuenta años en crecer y recién después de ser palmeras adultas durante muchos años llegan a estar en condiciones de dar frutos. Yo no estoy deseándote el mal y lo sabes, ojalá vivas hasta los ciento un años, pero tú sabes que difícilmente puedas llegar a cosechar algo de lo que hoy siembras. Deja eso y ven conmigo.

    -Mira, Hakim, yo comí los dátiles que otro sembró, otro que tampoco soñó con cosechar de su siembra. Voy a sembrar aunque sea para que otros puedan comer mañana los dátiles que hoy planto... . Y aunque sólo fuera en honor de aquel desconocido, vale la pena terminar mi tarea.

    -Me has dado una gran lección, Eliahu, déjame que te pague con una bolsa de monedas esta enseñanza que hoy me diste -y diciendo esto, Hakim le puso en la mano al viejo una bolsa de cuero, llena de tintineantes monedas.

    -Te agradezco tus monedas, amigo. Los designios de Alá son insondables. Tú me pronosticabas con buen criterio que no llegaría a cosechar lo que sembraba fíjate…. todavía no termino de sembrar y ya coseché una bolsa de monedas y la gratitud de un amigo.

    -Tu sabiduría me asombra, anciano. Esta es la segunda gran lección que me das hoy y es quizás más importante que la primera. Déjame pues que pague también esta lección con otra bolsa de monedas.

    -Y a veces pasa esto -siguió el anciano y extendió la mano mirando las dos bolsas de monedas- sembraba pensando en no cosechar y antes de terminar de sembrar ya coseché no sólo una, sino dos veces.

    Hakim le tapó la boca y dijo:
    -Ya basta, viejo, no sigas hablando. Si sigues enseñándome cosas tengo miedo de que no me alcance toda mi fortuna para pagarte.

    (Tomado de: http://www.palabrasalacarta.com/)

    viernes, 14 de diciembre de 2007

    Desamor (día 28)

    Resulta extraño que en estas fechas consideradas "de amor", haya un post sobre el desamor... desgraciadamente hay más actitudes de desamor de las que nos gustaría aceptar, a veces "justificados" bajo el pretexto del exceso de trabajo, la neurosis de la vida moderna o porque "hay cosas más importantes qué hacer"...

    No dejemos que el desamor nos invada... no dejemos que los demás paguen la factura del desamor que pudimos vivir alguna vez.

    Paz, felicidad, alegría y amor para todos ustedes.

    Pd. Salgo de vacaciones... en las próximas semanas sólo postearé lo que resta de Palabras a la Carta.

    ° . o . ° ~ ЄÏЭ ~ ° . o . °


    Ésta es la reproducción de una serie consecutiva llamada "Palabras a la Carta" de Jorge Bucay.

    Si desean leer los capítulos previos, aquí pueden consultar las ligas, o bien, por la etiqueta "Bucay".






    Palabras a la carta
    Día 1: Decisión.
    Día 2: Amor.
    Día 3: Amor verdadero.
    Día 4: Duelos.
    Día 5: Egoísmo.
    Día 6: Vivir el presente.
    Día 7: Disfrutar de la vida.
    Día 8: Mal Humor.
    Día 9: No Depender - parte I.
    Día 10: No Depender - parte II.
    Día 11: ¿Quién eres?.
    Día 12: Miedo, parte I.
    Día 13: Miedo, parte II.
    Día 14: Miedo, parte III.
    Día 15: Entusiasmo.


    Día 16: Rebeldía.
    Día 17: Actitud.
    Día 18: Buen trato.
    Día 19: Libertad.
    Día 20: Temor a la crítica.
    Día 21: Culpa.
    Día 22: Amistad.
    Día 23: Celos.
    Día 24: Renuncias.
    Día 25: Envidia.
    Día 26: Furia.
    Día 27: Sentido común.
    Día 28: Desamor.
    Día 29:
    Día 31:
    Día 31:

    Esa mañana su jefe volvió a llamarla a su despacho. Desde aquella discusión por el tema del cadete y su disculpa posterior, no habían vuelto a hablar más que lo necesario para cumplir la tarea. Marta no se había quedado resentida, simplemente no había sentido ninguna necesidad de acercarse demasiado. Apenas entrar lo vio desencajado.

    Ella le preguntó si le pasaba algo y él lacónicamente contestó:
    - Estoy viendo a un terapeuta.

    Marta se rió, para obligarlo a sonreír con ella:
    - Ese no es motivo para estar de duelo - dijo.

    - Pues eso es lo que te quería preguntar, tú has estado en terapia durante años. Yo he ido solo una vez y me siento fatal. Hace dos noches que no duermo y no hago otra cosa que revisar las cosas que dije en esos 45 minutos.

    - Es normal - había dicho Marta, con la actitud de una experta - luego se te pasará. ¿De qué hablaste?

    - De mi padre- dijo en un timbre casi inaudible

    - Ahh - dijo Marta

    Y sin mediar nada más, le contó con demasiados detalles, las atrocidades que había pasado en su infancia.

    Marta llegó a su casa preguntándose porqué tenían hijos aquellos que en realidad no querían ocuparse verdaderamente de ellos. Pero mientras terminaba de ducharse un pensamiento más desagradable se le coló sin quererlo. ¿Qué consecuencias pagarían los hijos de su jefe, por las actitudes del abuelo sobre su padre?

    Abrió la página de todos los días y escribió:


    APRENDER EL DESAMOR


    … Esta historia se conoce como conflicto de tres generaciones.

    Cuenta de un anciano internado en un geriátrico, su hijo, importante funcionario de una empresa multinacional y su nieto, adorable muchacho que ama a su abuelo.

    Un día el joven pasa por la oficina de su padre.

    La secretaria le anuncia y lo hace pasar.

    - ¿Qué necesitas? - le pregunta de un modo muy hostil - ¿otra vez te metiste en problemas? Porque si estás aquí…..

    - Yo no necesito nada - contesta el joven - ya te dije que no pensaba pedirte nada más si lo puedo evitar. El tema es el abuelo.

    - Que pasa con tu abuelo? Él debe estar bien porque si no, me hubieran avisado…

    - Te llamaron tres veces del geriátrico, pero no reciben respuesta. Les dicen que estás ocupado.

    - Y es la verdad… Será alguna tontería. Le diré a mi secretaria que llame.

    - Ya averigüé yo - dice el joven - el abuelo quiere que le mandes un pequeño calefactor, para su cuarto.

    - ¿Calefactor? - contesta el hombre a los gritos - ¿Calefactor? Con el calor que hace, Por favor.

    - Yo estuve ahí papá… el lugar es bastante fresco y él pasa demasiado tiempo quieto. De todas maneras es el abuelo quien lo pide.

    - Mira, yo no trabajo como trabajo para tirar el dinero - dice el padre - si quiere un calefactor que se lo den en el geriátrico y si no te satisface mi respuesta, cómprale una manta con tu mensualidad.

    El joven sale de la oficina sin decir una palabra. Esa noche cuando el padre llega a la casa, ve al muchacho tendido en la sala con una manta extendida sobre la alfombra. Para su sorpresa está cortándola al medio.

    - Esa no será la manta que compraste para tu abuelo - le dice

    - Si - contesta el joven sin mirarlo

    - ¿Y porqué la cortas al medio?

    - Anticipación - contesta el joven - Una mitad es para él y la otra para ti, cuando tengas su edad.

    (Tomado de: http://www.palabrasalacarta.com/)

    miércoles, 12 de diciembre de 2007

    Sentido común (día 27 )

    Hoy no trabajamos. Las vacaciones estan a al vuelta de la esquina y son tiempos de despedidas. Despedir situaciones antiguas, viejas aferraciones, sentimientos que no dejan avanzar.. y es necesario tener la mente serena y un agudo sentido común para poder tomar aquello que nos haga crecer y dejar de lado lo que nos impide el avance.

    Buena mita de semana para todos.


    ° . o . ° ~ ЄÏЭ ~ ° . o . °


    Ésta es la reproducción de una serie consecutiva llamada "Palabras a la Carta" de Jorge Bucay.

    Si desean leer los capítulos previos, aquí pueden consultar las ligas, o bien, por la etiqueta "Bucay".







    Palabras a la carta
    Día 1: Decisión.
    Día 2: Amor.
    Día 3: Amor verdadero.
    Día 4: Duelos.
    Día 5: Egoísmo.
    Día 6: Vivir el presente.
    Día 7: Disfrutar de la vida.
    Día 8: Mal Humor.
    Día 9: No Depender - parte I.
    Día 10: No Depender - parte II.
    Día 11: ¿Quién eres?.
    Día 12: Miedo, parte I.
    Día 13: Miedo, parte II.
    Día 14: Miedo, parte III.
    Día 15: Entusiasmo.


    Día 16: Rebeldía.
    Día 17: Actitud.
    Día 18: Buen trato.
    Día 19: Libertad.
    Día 20: Temor a la crítica.
    Día 21: Culpa.
    Día 22: Amistad.
    Día 23: Celos.
    Día 24: Renuncias.
    Día 25: Envidia.
    Día 26: Furia.
    Día 27: Sentido común.
    Día 28:
    Día 29:
    Día 31:
    Día 31:


    Qué difícil era encontrar el punto justo de cada respuesta. Cuándo apurarse, cuándo esperar, cuándo esperar pacientemente y cuándo asumir el protagonismo que demandan las urgencias.¿Cómo hacer para conquistar la sabiduría imprescindible para adecuar la respuesta a lo que la circunstancia impone y nuestra esencia demanda?.

    El problema era tan difícil que Marta ni siquiera podía encontrar la palabra de ese día. Finalmente optó por anotar


    RESPUESTA JUSTA


    Parece que el desafío de todos aquellos a los que nos importa que nuestra respuesta sea congruente, es poder sumar con precisión en cada conducta, lo que somos, pensamos y sentimos a la realidad de lo que sucede a nuestro alrededor.

    Para hacerlo es importante poder diferenciar lo que hay de lo que deseamos que haya y separar los hechos de la interpretación que hacemos de los mismos. Una vieja anécdota cuenta el caso de dos jóvenes que vienen a gran velocidad por una carretera y a seiscientos metros de entrar en una curva, ven un automóvil que sale de la misma haciendo peligrosos zigzag entre una vía y la otra. El automóvil parece recuperar el control y baja la velocidad. Al pasar a su lado los hombres ven que es una mujer la que conduce y entonces le hacen gestos obscenos y le gritan insultos relacionados a su género. La mujer baja la ventanilla y al paso del auto de los jóvenes les grita: CERDOS!

    Ante lo cual y sin bajar la velocidad los muchachos gritan VACA! Y entran en la curva a toda velocidad, chocando de frente con un grupo de cerdos que cruzaban descontroladamente la ruta.


    Descartar los prejuicios y tener una mentalidad abierta.

    - Maestro - preguntó el hombre - quiero aprender de tu sabiduría. Quiero poder tomar la decisión adecuada en cada momento. ¿Qué debo hacer. Por donde empezar?

    En lugar de contestar, el sabio le formula una pregunta:
    - De una chimenea salen dos hombres. Uno con la cara tiznada y el otro con la cara limpia, ¿cuál de los dos se lava la cara?.

    - Es evidente -dice el hombre- se lava la cara el que la tiene sucia.

    El sabio contesta:
    - No siempre lo evidente acerca la actitud adecuada. Ve a casa y piensa.

    El hombre se va y regresa a los quince días para decirle al sabio:
    - ¡Qué estúpido fui! El que se lava es el que tiene la cara limpia. Porque al ver que el otro tiene la cara sucia piensa que él mismo la tiene sucia y se lava. En cambio, el que tiene la cara sucia ve al otro con la cara limpia y piensa que la de él también debe estar limpia y por eso no se lava.

    - Muy bien -agrega el sabio- aunque no siempre la inteligencia y la lógica pueden darte una evaluación sensata de una situación. Sigue pensando.

    El hombre regresa a su casa a pensar. Y pasados quince días vuelve:
    - ¡Ya sé, maestro! Los dos se lavan la cara. El que tiene la cara limpia, al ver que el otro la tiene sucia, cree que la suya está sucia y se lava, y el que la tiene sucia, al ver que el otro se lava la cara después de verlo, comprende y también se lava la cara.

    El sabio hace una pausa y luego añade:
    - No siempre la analogía y la similitud te servirán para llegar a la evaluación correcta.

    - No entiendo -dice el hombre - Y entonces?.

    El sabio lo mira atentamente y le dice:

    - ¿Cómo puede ser que dos hombres bajen por una chimenea, uno salga con la cara sucia y el otro con la cara limpia? Para comprender la realidad debes usar antes de analizar, el sentido común.


    (Tomado de: http://www.palabrasalacarta.com/)

    viernes, 7 de diciembre de 2007

    Furia (día 26 )

    Termina la semana y este domingo se decidirá quién será el campeón de temporada... ¡Adelante PUMAS!.

    Esta casa es PUMA
    Y no acepta propaganda de ninguna otra religión.


    Buen fin semana para todos!


    ° . o . ° ~ ЄÏЭ ~ ° . o . °


    Ésta es la reproducción de una serie consecutiva llamada "Palabras a la Carta" de Jorge Bucay.

    Si desean leer los capítulos previos, aquí pueden consultar las ligas, o bien, por la etiqueta "Bucay".






    Palabras a la carta
    Día 1: Decisión.
    Día 2: Amor.
    Día 3: Amor verdadero.
    Día 4: Duelos.
    Día 5: Egoísmo.
    Día 6: Vivir el presente.
    Día 7: Disfrutar de la vida.
    Día 8: Mal Humor.
    Día 9: No Depender - parte I.
    Día 10: No Depender - parte II.
    Día 11: ¿Quién eres?.
    Día 12: Miedo, parte I.
    Día 13: Miedo, parte II.
    Día 14: Miedo, parte III.
    Día 15: Entusiasmo.


    Día 16: Rebeldía.
    Día 17: Actitud.
    Día 18: Buen trato.
    Día 19: Libertad.
    Día 20: Temor a la crítica.
    Día 21: Culpa.
    Día 22: Amistad.
    Día 23: Celos.
    Día 24: Renuncias.
    Día 25: Envidia.
    Día 26: Furia.
    Día 27:
    Día 28:
    Día 29:
    Día 31:
    Día 31:

    Cuánto le molestaba a Marta encontrarse frente a dificultades, más que imprevistas, impredecibles. Buscar la carta que acababa de escribir y no encontrarla, revolver la casa buscando el libro que contiene el dato necesario, encontrar atasco de tránsito el día que más temprano debe llegar a su trabajo, que se borre de la pantalla irreversiblemente y porque sí, el documento en el que estuvo trabajando toda la mañana…

    Eso acababa de pasarle. Algo debió hacer sin darse cuenta, pero no acertaba a adivinar qué. Dos carillas y media escritas en inglés, con el esfuerzo de un titán, esfumadas en el aire sin dejar rastro.

    En lugar de llorar o patalear en un berrinche decidió entrar en la página de palabras… y escribió


    FURIA E IMPOTENCIA


    …Marta Morris una escribana nacida en Costa Rica, vivía en una casa en las afueras de Nueva York.. Ella había sido elegida para elaborar y fiscalizar la firma de un contrato muy importante entre dos enormes empresas. Había trabajado durante semanas puliendo ese contrato para que todo llegara a buen término.

    El lunes pactado para la firma, ella despidió a sus hijos y a su esposo, tomó su maletín y salió, cerrando la puerta detrás de sí.

    Apenas bajar la escalera de la entrada, notó que había olvidado el maletín con el contrato dentro de la casa… Cuando volvía a buscarlo recordó que las llaves de la puerta también estaban dentro del maletín!.

    Desesperada por lo que representaría para su futuro profesional no firmar el contrato ese día, empezó a empujar la puerta para ver si conseguía abrirla.

    Intentó hacer palanca con una rama, miró buscando una ventana olvidada abierta, quiso girar la cerradura con una horquilla... pero no tuvo éxito.

    Marta cuenta que empezó a gritar de furia. Tanto que el cartero que traía la correspondencia se detuvo a preguntarle qué le pasaba. Marta Morris le contó toda la historia y el hombre conmovido intentó ayudarla, pero la puerta no cedía.

    - ¿Nadie tiene otra llave?- preguntó el hombre del correo.
    - Sí, mi vecino -contestó Marta- pero tuvo la mala idea de irse el fin de semana afuera.

    Genuinamente apenado el cartero dijo que lo lamentaba, dejó sus cartas y se fue.

    Marta volvió todavía a patear la puerta, pero no pudo abrirla. Después se sentó en el primer escalón de la entrada llorando desconsolada. Tanto esfuerzo, tanta ilusión, tanto trabajo, para nada.

    De reojo miró la correspondencia y vio una estampilla de Australia, donde vivía su hermana Nancy. Quizás para huir de su angustia Marta abrió la carta y leyó:

    «Querida hermana te escribo esta carta para contarte lo bien que me sentí estas dos semanas que pasé con tu familia... y también para pedirte disculpas. Resulta que el jueves anterior a mi partida llegué muy temprano a la casa y como no había nadie me animé a pedirle la llave de tu casa a tu vecino. Con la emoción de la despedida me olvidé de devolvértela. Dentro del sobre te envío la llave que me traje, ojalá no te haya ocasionado problemas mi descuido... Nancy»



    Quizá podamos aprender algo de esta historia. Quizás que terminar de llorar lo que no fue y dejar de patear nuestro enojo nos deje más a las puertas de donde queremos estar. Quizás que sea la serenidad y no la desesperación la que nos acerque verdaderamente a encontrar la llave o aunque más no sea nos permita buscarla más inteligentemente.

    (Tomado de: http://www.palabrasalacarta.com/)

    miércoles, 5 de diciembre de 2007

    Envidia (día 25)

    Por reajustes de calendario, para poder terminar con el año de acuerdo a todos los números de "Palabras a la carta", postearé una nueva entrega en miércoles y viernes de diciembre.

    Buena mitad de semana para todos!


    ° . o . ° ~ ЄÏЭ ~ ° . o . °


    Ésta es la reproducción de una serie consecutiva llamada "Palabras a la Carta" de Jorge Bucay.

    Si desean leer los capítulos previos, aquí pueden consultar las ligas, o bien, por la etiqueta "Bucay".






    Palabras a la carta
    Día 1: Decisión.
    Día 2: Amor.
    Día 3: Amor verdadero.
    Día 4: Duelos.
    Día 5: Egoísmo.
    Día 6: Vivir el presente.
    Día 7: Disfrutar de la vida.
    Día 8: Mal Humor.
    Día 9: No Depender - parte I.
    Día 10: No Depender - parte II.
    Día 11: ¿Quién eres?.
    Día 12: Miedo, parte I.
    Día 13: Miedo, parte II.
    Día 14: Miedo, parte III.
    Día 15: Entusiasmo.


    Día 16: Rebeldía.
    Día 17: Actitud.
    Día 18: Buen trato.
    Día 19: Libertad.
    Día 20: Temor a la crítica.
    Día 21: Culpa.
    Día 22: Amistad.
    Día 23: Celos.
    Día 24: Renuncias.
    Día 25: Envidia.
    Día 26:
    Día 27:
    Día 28:
    Día 29:
    Día 31:
    Día 31:


    Ella siempre había llamado celos a la envidia, pero ahora se daba cuenta de que si bien tenían puntos en común, definían cosas diferentes. Para no depender de palabrasalacarta.com buscó envidia en el diccionario y allí se enteró del origen del vocablo (literalmente provenía de "en vista de") y simplificando definía "el deseo de poseer lo que otros tenían". Lo que tenían en común era que ambas junto al odio, el rencor, y el deseo de venganza, constituían un grupo de emociones a las que últimamente ella también llamaba tóxicas. Sentimientos y vivencias que siempre dañan más a quien las siente que a aquellos a quienes tienen como destinatarios.

    La envidia seguramente por ser la más cotidiana había terminado siendo comprendida y aceptada con una irritante naturalidad.

    Marta escribió en recuadro una sola palabra


    ENVIDIA


    Es difícil pensar en los sentimientos verdaderos como perjudiciales. Nuestras emociones forman parte de nuestra vida y no sería muy bueno renunciar a ninguna de nuestras capacidades. Lo "malo" por llamarlo de alguna forma, no son los sentimientos, sino en todo caso lo que yo decido hacer con ellos.

    De hecho, a pesar de ser dueños inequívocos de cada uno de nuestros sentimientos y pasiones porque de alguna manera nos pertenecen y nos definen; no podemos ser del todo responsables de lo que sentimos porque nuestro aspecto emocional no está bajo nuestro control. Sin embargo somos absoluta y totalmente responsables de cómo actuamos a partir de ellos.

    Si tomamos por caso la envidia nos encontramos con un sentimiento despreciado y criticado en algunos ámbitos, disimulado y escondido en otros, casi avalado en algunos en los que se habla de "la envidia sana". Una vez más la misma emoción puede ser usada como excusa para justificar la intención de dañar al prójimo o para ser el disparador que me anime a trabajar por algo mejor.

    Puedo envidiar diciendo "si yo no tengo que tú no tengas", pero también puedo pensar "si tú pudiste, yo también puedo". Otra vez, como en el egoísmo, la maldad no está en lo que se siente, sino en la calidad de las personas.



    En el barrio de casas bajas y pobres apareció Antonio con un imponente automóvil rojo, fabricado en Alemania, convertible y con señales claras de costar muchísimo dinero. El pequeño Pepe, que tenía 12 años y que conocía a Antonio de toda su vida, le preguntó como había conseguido semejante "joya".
    - Me lo regaló mi hermano - contó el muchacho.
    - Tanto dinero tiene tu hermano?
    - No - siguió Antonio - lo que pasa es que choqué con mi viejo auto, y él que sabe que yo adoro los autos, pidió un préstamo y me compró este. ¿Quieres dar una vuelta?
    - Me encantaría - admitió Pepe.

    El muchacho le abrió la puerta al niño y haciendo sonar un poco los neumáticos, arrancaron a un paseo que duró casi media hora.

    Cuando el auto se detuvo Pepe estaba deslumbrado. Nunca había subido a un auto tan lujoso, tan cómodo, con tantos relojes y con un tapizado tan suave…

    - Y te lo regaló tu hermano, pidiendo un préstamo? - preguntó, como para confirmar.
    - Si - respondió Antonio - le llevará casi 5 años terminar de pagarlo.
    - Que envidia - dijo Pepe - como me gustaría… cuando sea grande…
    - Te gustaría tener un hermano que te regale un auto así - dijo Antonio poniendo en palabras lo que parecía obvio.
    - No - dijo el pequeño Pepe - me gustaría, cuando sea grande… llegar a ser como tu hermano.


    Pd. Se me antojan unas castañas asadas... ¿alguien sabe dónde venden?

    viernes, 30 de noviembre de 2007

    Renuncias (día 24)

    Tal como había comentado el miércoles, hoy viernes pondré otro post sobre Palabras a la Carta para poder terminar con el año de acuerdo a todos los números.

    Buen fin de semana para todos!


    ° . o . ° . O . ° . o . °


    Ésta es la reproducción de una serie consecutiva llamada "Palabras a la Carta" de Jorge Bucay.

    Si desean leer los capítulos previos, aquí pueden consultar las ligas, o bien, por la etiqueta "Bucay".






    Palabras a la carta
    Día 1: Decisión.
    Día 2: Amor.
    Día 3: Amor verdadero.
    Día 4: Duelos.
    Día 5: Egoísmo.
    Día 6: Vivir el presente.
    Día 7: Disfrutar de la vida.
    Día 8: Mal Humor.
    Día 9: No Depender - parte I.
    Día 10: No Depender - parte II.
    Día 11: ¿Quién eres?.
    Día 12: Miedo, parte I.
    Día 13: Miedo, parte II.
    Día 14: Miedo, parte III.
    Día 15: Entusiasmo.


    Día 16: Rebeldía.
    Día 17: Actitud.
    Día 18: Buen trato.
    Día 19: Libertad.
    Día 20: Temor a la crítica.
    Día 21: Culpa.
    Día 22: Amistad.
    Día 23: Celos.
    Día 24: Renuncias.
    Día 25:
    Día 26:
    Día 27:
    Día 28:
    Día 29:
    Día 31:
    Día 31:


    Marta entendía lo patológico de los celos pero hay momentos en los que razonablemente nos planteamos ¿Qué me cuesta renunciar a esto, es un tema tan poco importante, y para él parece tan fundamental?... ¿Para qué hacer de esto una cuestión, no vale la pena?. No vale LA "PENA".

    Marta quería más, asi que en su ordenador buscó


    PEQUEÑOS SACRIFICIOS


    …Queremos convencernos de que la lucha por la libertad es la batalla de las grandes cosas y no de las minucias. Y sin embargo, habrá que temerle a estas "pequeñas" renuncias, cuando no son elegidas con nuestro corazón, con conciencia y con responsabilidad. Si así no fuera....



    El pueblo de Hamelín, con el fresco recuerdo de la catástrofe dejada atrás por cierto flautista, decidió contratar para librarse de una manada de jabalíes que asolaba las afueras del pueblo, a un extraño personaje que prometía por un precio muy razonable atrapar a las peligrosas bestias y entregarlas vivas y sin dañar su piel.

    Nadie creía que tal hazaña fuera posible, dado que un jabalí es siempre un animal peligroso y agresivo pero cuando a las dos semanas lo vieron entrar en el pueblo con diez jabalíes encerrados en un jaulón de madera y sin daño físico, tuvieron que aceptar que lo habían menospreciado. El pacífico hombre recibió el dinero pactado y se comprometió a regresar con más animales.

    Un joven del pueblo intrigado por el mecanismo utilizado para atrapar a los peligrosos cerdos, se dedicó a seguir y espiar al misterioso cazador. Así fue como se enteró de su método.

    El primer día el hombre salió de su casa llevando una bolsa con mazorcas de maiz y una estaca. En el valle clavó la madera en la tierra y a su lado dejó varias mazorcas antes de irse. El joven permaneció escondido y vio como al poco tiempo algunos jabalíes se acercaban venteando el olor humano y con cautela, viendo que no había peligro se comían las mazorcas.

    Al día siguiente el cazador puso otra estaca y abandonó más mazorcas entre ambas, para regocijo de los jabalíes.

    Al tercer día trajo un tablón que clavó uniendo ambas estacas y dejando a su lado las consabidas mazorcas.

    A partir de allí cada día el hombre clavaba una estaca o ponía un tablón, formando de a poco un pequeño círculo en cuyo centro siempre dejaba maíz fresco para los animales.

    El décimo día casi cerró el círculo y después de dejar dos bolsas llenas de mazorcas en el centro se quedó escondido aguardando. No pasó mucho tiempo antes de que 12 confiados jabalíes entraran en el improvisado corral a comer, sin siquiera notar que el cazador colocaba un último tablón con el que los encerró a todos.



    La libertad es tan importante como para no renunciar a ella ni siquiera por un momento. Tan trascendente que para algunos pensadores es lo que define nuestra esencia humana. Solamente aceptando que rara vez hay una sola opción, aceptaremos que casi siempre debemos elegir. Así encararemos nuestra vida con absoluto protagonismo y con responsabilidad sobre todo lo que nos ocurre y entenderemos los hechos de nuestra vida como una consecuencia deseada o indeseable de alguna o varias de nuestras decisiones.

    Es el derecho que me doy de elegir una u otra respuesta sumado a aquellas libertades de Virginia Satir lo que me hace definitivamente libre o me mantiene esclavo. Seguramente por eso el gran Octavio Paz decía que la libertad es simplemente la diferencia entre dos monosílabos: SI y NO.

    miércoles, 28 de noviembre de 2007

    Celos (día 23)

    Para que pueda coincidir el fin de año con el fin de la serie "Palabras a la carta", esta semana y la última semana de diciembre pondré dos post: una en miércoles y otra en viernes.

    Así que esta semana habrá dos post para reflexionar, y hoy será sobre los celos (como decían un programa cómico: "Los elotes no tiene maiz" [díganlo todo junto: loselotesnotienemáiz]). :P


    Celos?
    Celos...
    Sip. Celos.


    Celos-dije...



    ° . o . ° . O . ° . o . °


    Ésta es la reproducción de una serie consecutiva llamada "Palabras a la Carta" de Jorge Bucay.

    Si desean leer los capítulos previos, aquí pueden consultar las ligas, o bien, por la etiqueta "Bucay".






    Palabras a la carta
    Día 1: Decisión.
    Día 2: Amor.
    Día 3: Amor verdadero.
    Día 4: Duelos.
    Día 5: Egoísmo.
    Día 6: Vivir el presente.
    Día 7: Disfrutar de la vida.
    Día 8: Mal Humor.
    Día 9: No Depender - parte I.
    Día 10: No Depender - parte II.
    Día 11: ¿Quién eres?.
    Día 12: Miedo, parte I.
    Día 13: Miedo, parte II.
    Día 14: Miedo, parte III.
    Día 15: Entusiasmo.


    Día 16: Rebeldía.
    Día 17: Actitud.
    Día 18: Buen trato.
    Día 19: Libertad.
    Día 20: Temor a la crítica.
    Día 21: Culpa.
    Día 22: Amistad.
    Día 23: Celos.
    Día 24:
    Día 25:
    Día 26:
    Día 27:
    Día 28:
    Día 29:
    Día 31:
    Día 31:


    La capacidad de amar y de renuncia de algunas personas no dejaba de sorprenderla. Marta sabía que ella no era "tan buena" como muchos de sus amigos y sobre todo como su pareja. De hecho le molestaba hasta ideológicamente pensar en renunciar a algo que quería hacer, "por otro". Nunca había tenido esa vocación de sacrificio de la cual su madre tan orgullosa se sentía y que en su familia era condición inexcusable para parir hijos (quizás por esa razón, ella no los tenía). Sin embargo lo que había traído el tema a su cabeza no era una decisión tan trascendente. Sus compañeros de oficina de su trabajo anterior habían decidido reunirse una noche, para charlar y verse las caras. Era un grupo humano fantástico y Marta los quería mucho a todos. El tema se complicó cuando Rafa, su actual pareja, la invitó a tomar un café y con expresión de pocos amigos le pidió específicamente que no fuera a esa reunión. Ella sabía la razón, entre la gente invitada estaba Antonio, un muchacho con el que había tenido un fugaz encuentro amoroso. Rafa lo sabía porque ella en su momento se había contado y ahora estaba haciendo un ataque de celos. ¿Debería ella renunciar a aquella invitación, que por otra parte no era tan importante, para complacer a Rafa? ¿O sería claramente más sano ayudar a que él entienda lo absurdo de sus celos y soportar el riesgo de un enojo o lo desagradable de hacer doler a quien uno ama?.

    Los celos eran ciertamente una complicación dentro de las relaciones de pareja. Ella no era demasiado celosa, pero recordaba con claridad algún, a la distancia ridículo, reclamo de su parte en algunos momentos de sus parejas, incluso con Rafa.

    Marta pensó en consultar palabrasalacarta.com junto con él, pero lo descartó. Ya había decidido que esta experiencia de Internet era propia y quería agotarla como había empezado.

    Así que al llegar a la casa se sentó sola frente al ordenador y allí escribió


    CELOS


    Los celos son siempre la expresión de un problema del celoso y nunca una expresión de su amor o su interés. Sean la manifestación de un deseo de ser el elegido o la elegida, o la materialización de sus inseguridades o la primera señal de su deseo de poseerme como si fuera una propiedad, los celos no construyen, amenazan.

    Cientos de parejas juegan con los celos, como manera de expresar deseo, sin llegar a hacer de eso un problema. Habrá que tener cuidado cuando uno juega con cosas peligrosas.

    En la India hay un hongo de colores muy vivos y aspecto apetitoso que a pesar de ser venenoso se utiliza como condimento. Lo usan solamente los cocineros de mucha experiencia porque ese polvito anaranjado entraña grandes peligros si se lo emplea sin cautela. Una pequeñisima cantidad incorporada a la comida, consigue darle a ésta un sabor excepcional y muy especial. De hecho nada puede igualar la particularidad de su influencia. Sin embargo apenas un poquito demás, hace que la comida se vuelva tóxica y se arruine su aroma y su sabor. Un poco más, aun, el equivalente de una cucharada de café, puede transformar el plato más saludable en un veneno mortal.

    Así son los celos. Una pequeñísima cantidad, administrada con absoluta conciencia, puede darle a la relación un sabor y un aroma maravillosos. Un poco más, puede volver tóxica a las relaciones y lastimar lo que quieres cuidar. Y un descuido en su administración, puede envenenar hasta la muerte a la mejor relación amorosa, sea una pareja, una amistad o cualquier otro vínculo.
    (Tomado de: http://www.palabrasalacarta.com/)

    miércoles, 21 de noviembre de 2007

    Amistad (día 22 )

    Es un gran tesoro el compartir con las amistades este camino que es la vida.

    A mis amigos: Gracias por su apoyo, por darme su hombro cuando lo he necesitado, por las risas compartidas, por sus enseñanzas y por tanto que me han dado!.

    ° . o . ° . O . ° . o . °


    Ésta es la reproducción de una serie consecutiva llamada "Palabras a la Carta" de Jorge Bucay.

    Si desean leer los capítulos previos, aquí pueden consultar las ligas, o bien, por la etiqueta "Bucay".






    Palabras a la carta
    Día 1: Decisión.
    Día 2: Amor.
    Día 3: Amor verdadero.
    Día 4: Duelos.
    Día 5: Egoísmo.
    Día 6: Vivir el presente.
    Día 7: Disfrutar de la vida.
    Día 8: Mal Humor.
    Día 9: No Depender - parte I.
    Día 10: No Depender - parte II.
    Día 11: ¿Quién eres?.
    Día 12: Miedo, parte I.
    Día 13: Miedo, parte II.
    Día 14: Miedo, parte III.
    Día 15: Entusiasmo.


    Día 16: Rebeldía.
    Día 17: Actitud.
    Día 18: Buen trato.
    Día 19: Libertad.
    Día 20: Temor a la crítica.
    Día 21: Culpa.
    Día 22: Amistad.
    Día 23:
    Día 24:
    Día 25:
    Día 26:
    Día 27:
    Día 28:
    Día 29:
    Día 31:
    Día 31:


    A veces a Marta le parecía que el mensaje de palabrasalacarta.com era demasiado contundente. Pensaba que también existen los martirizados por una educación culpógena, educados por padres incompetentes o gravemente enfermos. Lo que los textos decían era verdad, pero no era toda ni la única verdad, cuando mucho, era el reflejo de una pequeña porción de ella.

    Ciertamente ella respetaba las ideas ajenas, pero como todos le gustaba pensar en los demás como compañeros de ruta. Hombres y mujeres a los cuales uno elige o no, para caminar hacia el futuro.

    Marta recordó aquella anacrónica recomendación de su madre, de la que tanto se burlaba con sus hermanos. Todo se trataba de tener cuidado con las Malas Compañías.

    En un arranque de positivismo abrió ese día el buscador y anotó

    BUENAS COMPAÑÍAS

    …Quizás parezca demasiado infantil pensar que siempre existirán aquellos con quienes acompañarse. Tal vez suene ridículamente optimista. Pero en fin, cada uno es lo que es y debe convivir con ello.

    Es cierto que queda mucho por hacer, pero el mundo está muy lejos del irremediable punto caótico de no retorno. Y para probarlo bastará esta pequeña historia real que sucedió hace pocos años.



    En una escuela de niños especiales, que tenían en común padecer de síndrome de Down se organizó en primavera una jornada Olímpica. Todos los alumnos participaban en alguna competencia y muchos de ellos, en varias.

    El fin de la fiesta era en la pista central de la escuela, donde se correría, delante de padres e invitados, la competencia de los cien metros llanos.

    El profesor de educación física había reunido unos minutos antes a los diez corredores, que tenían entre 8 y 12 años de edad, y con buen criterio educativo les había dicho:

    - Jóvenes a pesar de ser una carrera, lo importante es que cada uno de ustedes dé lo mejor de sí. No es importante quien gane finalmente, lo que verdaderamente importa es que todos lleguen a la meta. ¿Comprendieron?

    - Si señor - contestaron los niños y las niñas a coro.

    Con gran entusiasmo y ante el griterío de familiares, compañeros y maestros, los corredores se alinearon en la partida. Y tras el clásico ¿preparados?... ¿listos?, el profesor de gimnasia disparó una bala de fogueo al cielo.

    Los diez empezaron a correr y desde los primeros metros dos de ellos se separaron del resto liderando la búsqueda de la meta.

    De repente la niña que corría en penúltimo lugar tropezó y cayó. El raspón en las rodillas fue menor que el susto, pero la niña lloraba por ambas cosas.

    El muchachito que venía detrás se detuvo a auxiliarla. Se arrodilló a su lado y le besó las rodillas lastimadas.

    El publico se fue tranquilizando al ver que nada grave había pasado. Sin embargo algo fantástico sucedió. Los otros niños, todos ellos, giraron sus cabezas y al ver a sus compañeros detenidos en el suelo volvieron sus pasos atrás. Al juntarse consolaron a la jovencita que cambio su llanto en una risa cuando entre todos tomaron la decisión:

    Recordaron que el maestro les habia dicho que lo importante no era quien llegara primero, sino que todos terminaran la carrera, así que entre los 9 alzaron en el aire a la niña y la cargaron en andas rompiendo la cinta de llegada todos a la vez.

    Puede que sea intimidatorio darse cuenta de todo lo que tenemos que aprender; pero hay también algunas noticias alentadoras, por suerte tenemos de quien aprender.


    (Tomado de: http://www.palabrasalacarta.com/)

    miércoles, 14 de noviembre de 2007

    Culpa (día 21 )

    ¿Se imaginan tener una vida sin el sentimiento de culpa?. No sentirse culpable por no escribir, no sentirse culpable por no ir, no sentirse culpable por lo que se comió o lo que se dejó de comer, no sentirse culpable por hacer lo que realmente decidimos hacer sin importar el qué dirán...

    Creo que esto queda como complemento de la lectura sobre la crítica.. y sobre los miedos... y sobre los enojos... y tantas cosas!


    Que disfruten cada día y, sobre todo, SIN CULPA.


    * . o . O . o . *


    Ésta es la reproducción de una serie consecutiva llamada "Palabras a la Carta" de Jorge Bucay.

    Si desean leer los capítulos previos, aquí pueden consultar las ligas, o bien, por la etiqueta "Bucay".







    Palabras a la carta
    Día 1: Decisión.
    Día 2: Amor.
    Día 3: Amor verdadero.
    Día 4: Duelos.
    Día 5: Egoísmo.
    Día 6: Vivir el presente.
    Día 7: Disfrutar de la vida.
    Día 8: Mal Humor.
    Día 9: No Depender - parte I.
    Día 10: No Depender - parte II.
    Día 11: ¿Quién eres?.
    Día 12: Miedo, parte I.
    Día 13: Miedo, parte II.
    Día 14: Miedo, parte III.
    Día 15: Entusiasmo.


    Día 16: Rebeldía.
    Día 17: Actitud.
    Día 18: Buen trato.
    Día 19: Libertad.
    Día 20: Temor a la crítica.
    Día 21: Culpa.
    Día 22:
    Día 23:
    Día 24:
    Día 25:
    Día 26:
    Día 27:
    Día 28:
    Día 29:
    Día 31:
    Día 31:


    Marta conocía por experiencia propia cómo se siente la culpa. Pero muchas veces se había preguntado que era esa sensación ¿Un reflejo condicionado por la educación? ¿Un pensamiento? ¿Un sentimiento?

    Todo parecía indicar que no era un verdadero sentimiento, sino una respuesta condicionada educativamente. Un subproducto antinatural inventado por nosotros y los que nos precedieron.

    Pero por qué la educación es tan culpógena. Quizás si no sintiéramos culpa seríamos todos psicópatas, autoritarios, criminales antisociales. Quizás la culpa es una especie de bozal para evitar que nos mordamos los unos a los otros.

    En todo caso, ella estaba segura de que no era la culpa la que la frenaba para cometer un asesinato o lastimar al prójimo. Parecía que si la metáfora del bozal era acertada, la culpa resulta ser un bozal que le ponen solamente a los perros que no muerden.

    Marta entró en su casa y fue directo a su ordenador. Esta vez tecleó solo cinco letras

    CULPA


    … Seguramente junto a su hermano de nacimiento: el miedo, la culpa es el símbolo emblemático de la neurosis. Creo que la culpa no tiene nada elogiable y no ha beneficiado a la humanidad en nada. Más bien ha dañado mucho a muchos individuos y con ello ha producido enormes pérdidas desde el punto de vista social.

    Si decidiéramos crear una nueva sociedad y partiéramos del preconcepto de un hombre esencialmente malo, dañino, cruel y destructivo, tendremos que crear los mecanismos para controlarlo (la represión y el castigo) y también por supuesto los mecanismos para que se autocensure (la culpa).

    Pero si partiéramos de la idea de un ser humano esencialmente noble, generoso, amoroso, solidario y creativo, entonces no habría ninguna necesidad de inculcar la culpa ni educar represivamente.

    Pues bien, está claro desde que concepto del mundo y de la humanidad, ha partido nuestra cultura y está claro también que partiendo de allí, la culpa sólo puede servir para conflictuarnos, volvernos más neuróticos y por tanto menos auténticos.

    La secuencia del camino de la culpa es esta:

    • Hago (o dejo de hacer) algo que daña (o imagino que daña) a otro o a otros (porque a mi me hubiera dañado).
    • Me hago cargo de haber defraudado al que esperaba otra cosa de mi (o imagino que él esperaba, porque en su lugar yo esperaría otra cosa de él).
    • Me juzgo sin piedad (como juzgaría a otros en mi situación) y me encuentro culpable del daño producido porque podría haberlo evitado (o me imagino que debería ser capaz de haberlo evitado).
    • Me condeno a cargar con mi propio desprecio (como te condenaría a ti en una situación equivalente).

    En la medida en que cada uno de nosotros empiece a revisar sus propias exigencias, dejará de colocar la crítica y la acusación en el afuera, aprenderá a encontrarse responsable y no culpable y aceptará que no somos infalibles y en nuestros errores a veces lastimamos a los otros. Conquistará pues la posibilidad de perdonar y de perdonarse.

    Ese será el primer paso. El segundo será dejar de compadecernos del sufrimiento de los "pobres" llorosos que aparentemente llevan sobre sus hombros la eterna tortura de la culpa y del miedo a ser juzgados. Debemos aprender que demasiadas veces, detrás de muchos de ellos se esconde un autoritario, exigente y omnipotente proyectando su dedo acusador en el afuera.

    La culpa no es necesaria y se puede vivir sin ella.


    (Tomado de: http://www.palabrasalacarta.com/)

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