miércoles, 19 de diciembre de 2007

Motivación (día 29)

Primer semana de vacaciones, descanso y disfrtutar del tiempo sin sentir la presion por llegar a la oficina. Planes que se hacen, opciones por elegir, lista de cosas por hacer... Y todo se hace con el corazon en ello.. con la motivacion de disfrutar el hacer las cosas.

Yo comienzo ha hacer mi lista de "propositos de año nuevo", motivada en que disfrutare al realizarlos.

Buena semana para todos.

Pd. La Paz ya fue pincelada en mi piel...


° . o . ° ~ ЄÏЭ ~ ° . o . °


Ésta es la reproducción de una serie consecutiva llamada "Palabras a la Carta" de Jorge Bucay.

Si desean leer los capítulos previos, aquí pueden consultar las ligas, o bien, por la etiqueta "Bucay".







Palabras a la carta
Día 1: Decisión.
Día 2: Amor.
Día 3: Amor verdadero.
Día 4: Duelos.
Día 5: Egoísmo.
Día 6: Vivir el presente.
Día 7: Disfrutar de la vida.
Día 8: Mal Humor.
Día 9: No Depender - parte I.
Día 10: No Depender - parte II.
Día 11: ¿Quién eres?.
Día 12: Miedo, parte I.
Día 13: Miedo, parte II.
Día 14: Miedo, parte III.
Día 15: Entusiasmo.


Día 16: Rebeldía.
Día 17: Actitud.
Día 18: Buen trato.
Día 19: Libertad.
Día 20: Temor a la crítica.
Día 21: Culpa.
Día 22: Amistad.
Día 23: Celos.
Día 24: Renuncias.
Día 25: Envidia.
Día 26: Furia.
Día 27: Sentido común.
Día 28: Desamor.
Día 29: Motivación.
Día 31:
Día 31:


Marta se dio cuenta de que contando este, faltaban apenas tres días para terminar el mes. Con él se acabaría la suscripción de la página. Para estas alturas los cerebros ideadores del servicio www.palabrasalacarta.com ya deberían haber mandado un formulario, ofreciendo el pago para continuar, o al menos incluido en el mismo portal una dirección de mail; pero nada de eso había pasado. Aunque ella deseara pagar para seguir teniendo acceso intuía que dentro de pocas horas la conexión desaparecería, tal y como empezó.

Entro una vez más en el portal de bienvenida y escribió otra vez una pregunta:


¿PORQUÉ HACES ESTO?


…En un oasis escondido entre los más lejanos paisajes del desierto, se encontraba el viejo Eliahu de rodillas, a un costado de algunas palmeras.

Su vecino Hakim, el acaudalado mercader, se detuvo en el oasis a abrevar sus camellos y vio a Eliahu transpirando, mientras parecía cavar en la arena.
-¿Qué tal anciano? La paz sea contigo.

-Contigo -contestó Eliahu sin dejar su tarea.

-¿Qué haces aquí, con esta temperatura, y esa pala en las manos?

-Siembro -contestó el viejo

-¿Que siembras aquí, Eliahu?

-Dátiles -respondió Eliahu mientras señalaba a su alrededor el palmar.

-¡Dátiles!! -repitió el recién llegado, y cerró los ojos como quien escucha la mayor estupidez comprensivamente-. El calor te ha dañado el cerebro, querido amigo. Ven, deja esa tarea y vamos a la tienda a beber una copa de licor.

-No, debo terminar la siembra. Luego si quieres, beberemos...

-Dime, amigo: ¿cuántos años tienes?

-No sé...sesenta, setenta, ochenta, no sé...lo he olvidado... pero eso ¿qué importa?

-Mira, amigo, los datileros tardan más de cincuenta años en crecer y recién después de ser palmeras adultas durante muchos años llegan a estar en condiciones de dar frutos. Yo no estoy deseándote el mal y lo sabes, ojalá vivas hasta los ciento un años, pero tú sabes que difícilmente puedas llegar a cosechar algo de lo que hoy siembras. Deja eso y ven conmigo.

-Mira, Hakim, yo comí los dátiles que otro sembró, otro que tampoco soñó con cosechar de su siembra. Voy a sembrar aunque sea para que otros puedan comer mañana los dátiles que hoy planto... . Y aunque sólo fuera en honor de aquel desconocido, vale la pena terminar mi tarea.

-Me has dado una gran lección, Eliahu, déjame que te pague con una bolsa de monedas esta enseñanza que hoy me diste -y diciendo esto, Hakim le puso en la mano al viejo una bolsa de cuero, llena de tintineantes monedas.

-Te agradezco tus monedas, amigo. Los designios de Alá son insondables. Tú me pronosticabas con buen criterio que no llegaría a cosechar lo que sembraba fíjate…. todavía no termino de sembrar y ya coseché una bolsa de monedas y la gratitud de un amigo.

-Tu sabiduría me asombra, anciano. Esta es la segunda gran lección que me das hoy y es quizás más importante que la primera. Déjame pues que pague también esta lección con otra bolsa de monedas.

-Y a veces pasa esto -siguió el anciano y extendió la mano mirando las dos bolsas de monedas- sembraba pensando en no cosechar y antes de terminar de sembrar ya coseché no sólo una, sino dos veces.

Hakim le tapó la boca y dijo:
-Ya basta, viejo, no sigas hablando. Si sigues enseñándome cosas tengo miedo de que no me alcance toda mi fortuna para pagarte.

(Tomado de: http://www.palabrasalacarta.com/)

1 comentario:

εїз ..•·.·´¯`·.·• MAY GZZ•·.·´¯`·.·•..εїз... dijo...

hola linda mariposita te deseo lo mejor he andado un poco ocupada con el trabajo espero que andes de lo mejos besos MILES PRECIOXIOXO TU BLOG

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