miércoles, 29 de agosto de 2007

No Depender - parte II (día 10)

Ya saben la dinámica, he aquí los días previos de "Palabras a la Carta" de Jorge Bucay:








Palabras a la carta
Día 1: Decisión.
Día 2: Amor.
Día 3: Amor verdadero.
Día 4: Duelos.
Día 5: Egoísmo.
Día 6: Vivir el presente.
Día 7: Disfrutar de la vida.
Día 8: Mal Humor.
Día 9: No Depender - parte I.
Día 10: No Depender - parte II.
Día 11:
Día 12:
Día 13:
Día 14:
Día 15:


Día 6: Vivir el presente.
Día 16:
Día 17:
Día 18:
Día 19:
Día 20:
Día 21:
Día 22:
Día 23:
Día 24:
Día 25:
Día 26:
Día 27:
Día 28:
Día 29:
Día 31:
Día 31:






Marta empezó a pensar que debería guardar los textos que le aparecían en palabrasalacarta.com. Se dio cuenta en el trabajo cuando quiso contarle a Rosa algo de la Autodependencia y no podía precisarlo. Sabiendo que solamente tenía 30 días, y que solo podía hacer una consulta diaria, le daba pena volver a un texto que ya había leído, pero no quería conquistar también el espacio neurótico de vivir interrumpida por algo, asi que cuando llego a su casa, abrió el ordenador y volvió a escribir


NO DEPENDER


Para su sorpresa la página que se abrió no era la del día anterior.


…No depender es sin lugar a dudas uno de los grandes desafíos de los que luchamos diariamente por una vida plena, por eso que muchos llaman ser feliz.

Pero no depender tiene costos y es necesario saber que estos no son nada baratos. El autodependiente siempre será acusado por aquellos que todavía transitan espacios dependientes, de ser soberbios, tontos, crueles o agresivos, cuando no reprochados por antisociales, desamorados o egoístas.

Es que aquellos que han aprendido a no depender tampoco permiten que otros dependan de ellos. Saben que de cualquiera de los dos lados de la cadena, el esclavo y el amo son víctimas de la esclavitud, y la rechazan de plano. Reniegan de ser percheros de sombreros ajenos y no quieren apoyarse en otros para escalar posiciones.

Un viejo cuento nos ayuda a pensar en ello.


En el jardín de una vieja casona abandonada, brotaron el mismo día los tallos de una enredadera y de un roble.

La primera se dio cuenta enseguida que su camino era el cielo y su destino el sol, gracias al cual había nacido. Debía consagrar todo su ser para dirigirlo a la luz. Y fiel a su decisión se arrastró con un poco de asco hacia el muro, el único muro que quedaba en pie de la vieja casa y empezó a trepar por él.

El segundo tallo, el del roble, sintió que debía toda su existencia a la tierra, al agua y a los minerales que lo habían nutrido en su época más oscura. Sabía que necesitaba del sol pero no podía dirigir sus ramas a él si no fabricaba antes un tronco firme sobre el cual desarrollarlas y su intuición le señaló que necesitaba primero raíces firmes.

Durante un tiempo los dos nuevos habitantes del jardín se ocuparon cada uno a su modo de su propio crecimiento.

Desde lo alto un día la enredadera descubrió al sudoroso roble, que apenas despuntaba entre la hierba.

- Hola enanito -le dijo burlándose- es una lástima que no puedas disfrutar el paisaje que se ve desde aquí…

- Si... -dijo el roble- pero debo ocuparme de mis raíces si quiero tener un tronco sólido para crecer con él.

Pasaron los meses y después los años. La enredadera, poderosa, cubría casi todo el muro y seguía burlándose de vez en cuando de la pequeñez del gordo roble, pura madera y burdas raíces.

Una noche, sucedió lo que nadie esperaba. Una terrible y furiosa tormenta se desató sobre la vieja casona.

La enredadera se aferró con sus pequeñas raíces al muro para no ser arrancada por el viento y el granizo. El roble se afirmó con sus raíces profundamente metidas en la tierra y las hojas buscaron la protección del propio tronco.

Todo sucedió en un momento, un relámpago iluminó la noche y como en una cruel fotografía alumbró el instante en el que la última pared de la casa que quedaba en pie, se derrumbaba estrepitosamente y con ella dejaba en tierra los más altos tallos de la enredadera.


Pd. No es fácil este aprendizaje, a veces hay soledad... En lo personal, bien vale la pena ser autodependiente y no depender...

3 comentarios:

Exenio dijo...

Gracias, me has hecho el día con las letras en tu blog que he leido...

Horus dijo...

Las ultimas líneas... pegan.

Ileana dijo...

Mariposa, no sabes lo oportunas que son tus palabras; la palabra precisa, la sonrisa perfecta...

Un abrazo inmenso

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