lunes, 10 de diciembre de 2007

Naturalidad.

El viernes leí un fragmento del manual de Tai Chi que escribió mi Maestro Erik y se me quedó grabado en su explicación. Los seres humanos tendemos a tratar de controlar las cosas, las situaciones, lo que nos rodea. No es sencillo aceptar algunas cosas, aún cuando éstas forman parte de un ciclo natural.

El domingo recibí un enorme ejemplo de mi Maestro, viviendo en tzu-jan el fallecimiento de su mamá... Él enseña también con el ejemplo.


TZU-JAN (Zi Ran)... naturalidad...

"Lao Tan (Lao Tzu) murió.
Ch'in Shih lo lamentó.
Tres veces lo lloró, y luego se retiró."
(Chuang-tzu, capítulo 3, línea 40)

Del párrafo arriba mencionado podemos considerar que si nosotros solamente nos enfocamos en las enseñanzas y en la persona física de Lao-Tzu (Lao-tan) entonces su no presencia (su muerte) nos entristece; nuestras memorias nos acicalan y nos hacen llorar y mortificarnos por su ausencia, esta es la razón por la cual inicialmente Ch'in Shih lo llora. Pero si nos concentramos en su vida entera, en su ejemplo y en su lugar en el Cosmos, entonces nos daremos cuenta que "vino cuando tuvo que venir y se fue cuando se tuvo que ir" (naturalmente, tzu-jan). Así pensado, las enseñanzas no sólo vienen de su boca sino que forman parte viva y viviente de y en nuestro ser; cuando Ch'in Shih se percata de esto decide retirarse y de manera natural pasa de la tristeza a la visión profunda de la vida y la muerte.

Escritos (desde la cadera) sobre el boxeo de T'ai Chi,
desde la antigua huerta de Chimalistac
(incluye el texto "La jerga de las mil fragancias") / Erik Báez M.


Q.E.P.D. Graciela Morosini.

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